Cuando un propietario decide poner su vivienda en alquiler, es habitual pensar que el proceso comienza haciendo unas fotografías, publicando un anuncio y esperando a que aparezcan interesados.
En Mister Alquiler entendemos que el trabajo empieza bastante antes.
Después de más de décadas vinculados al sector inmobiliario hemos comprobado que la forma en la que una vivienda sale al mercado influye enormemente en la respuesta que posteriormente obtenemos. Una vivienda correctamente preparada resulta más atractiva en las fotografías, recibe mejores consultas, causa una mejor impresión durante las visitas y permite que el futuro inquilino comprenda mucho mejor lo que se le está ofreciendo.
Por eso, antes de publicar una vivienda, nuestro primer trabajo consiste en prepararla para salir al mercado.

La primera visita: qué sobra, qué falta y qué podemos mejorar
Cuando entramos por primera vez en una vivienda que vamos a comercializar, intentamos verla con los ojos de alguien que nunca ha estado allí.
Recorremos cada estancia y nos hacemos tres preguntas: ¿qué sobra?, ¿qué falta? y ¿qué podemos mejorar?
Porque tan importante es retirar aquello que perjudica la presentación como detectar aquello que debería estar y no está.
Hay viviendas que conservan demasiados objetos personales, recuerdos, adornos, muebles auxiliares o elementos acumulados con el paso de los años. Aunque para el propietario formen parte natural de su casa, en las fotografías pueden provocar que las habitaciones parezcan más pequeñas, desordenadas o excesivamente personalizadas.
En estos casos recomendamos despejar.
Pero también encontramos el problema contrario.
Un dormitorio puede tener una buena cama y un armario, pero faltarle mesitas de noche, lámparas o un cabecero. Un salón puede disponer de sofá y mesa, pero resultar demasiado frío porque las paredes están completamente vacías o falta algún elemento que termine de vestirlo. Una terraza estupenda puede perder buena parte de su atractivo si está completamente vacía y no permite imaginar cómo aprovecharla.
Ahí recomendamos incorporar.
No se trata de llenar la vivienda de decoración ni de pedir al propietario que realice gastos innecesarios. Muchas veces son pequeñas incorporaciones las que producen el mayor cambio: unas mesitas de noche, lámparas, cuadros, espejos, cortinas, un cabecero, cojines, una mesa auxiliar o una pequeña mesa con sillas para la terraza.
Nuestro trabajo consiste precisamente en detectar esos detalles antes de que lo haga el futuro inquilino.

No decoramos para el propietario: preparamos para el mercado
Existe una diferencia importante entre decorar una vivienda para vivir en ella y preparar una vivienda para alquilar.
Cuando decoramos nuestra propia casa lo hacemos conforme a nuestros gustos. Cuando preparamos un inmueble para el mercado debemos intentar que resulte agradable para un abanico mucho mayor de personas.
Por eso solemos recomendar ambientes cuidados, ordenados y relativamente neutros.
La vivienda debe tener personalidad, pero el futuro inquilino también tiene que poder imaginarse viviendo allí.
Un exceso de fotografías familiares, recuerdos, colecciones, adornos u objetos demasiado personales puede dificultar esa sensación.
Nuestro objetivo es conseguir un equilibrio: que la vivienda resulte acogedora sin estar sobrecargada y que tenga vida sin transmitir la sensación de que todavía pertenece al día a día de otra persona.
Los dormitorios tienen que parecer terminados
Los dormitorios tienen una importancia especial.
Una cama con el colchón a la vista, ropa de cama desordenada o una habitación utilizada parcialmente como almacén puede perjudicar muchísimo la presentación de una vivienda.
Por eso recomendamos que las camas estén correctamente vestidas y que los dormitorios presenten una apariencia limpia y ordenada.
Siempre que sea posible, preferimos ropa de cama clara o blanca, limpia y bien presentada, edredones correctamente colocados y almohadas ordenadas.
Pero también observamos el conjunto.
¿Hay cabecero? ¿Existen mesitas de noche? ¿Hay lámparas? ¿Las cortinas están en buenas condiciones? ¿La iluminación es suficiente? ¿La habitación parece realmente terminada?
Una cama sola dentro de una habitación puede transmitir provisionalidad. Esa misma cama acompañada de un cabecero, unas mesitas y unas lámparas puede cambiar completamente la percepción del dormitorio.
No hablamos necesariamente de grandes inversiones.
Muchas veces, son los pequeños detalles los que terminan una estancia.

El salón: una de las estancias que más puede vender una vivienda
El salón suele ser uno de los espacios que mayor peso tiene en la primera impresión.
Debe permitir entender rápidamente cómo se vive en esa casa.
Un sofá en buenas condiciones, una mesa proporcionada al espacio, una zona de televisión ordenada y una distribución que facilite el paso ayudan muchísimo.
También revisamos aquello que visualmente pueda estar perjudicando la estancia.
A veces sobra un mueble.
Otras veces ocurre justo lo contrario y falta una lámpara, una mesa auxiliar, un cuadro, un espejo o algún elemento que proporcione calidez.
No pretendemos crear un salón de revista.
Pretendemos conseguir que quien vea las fotografías pueda pensar: «Aquí podría vivir cómodamente».

Cocina y baño: limpieza, orden y sensación de cuidado
La cocina y el baño son dos de las estancias donde más rápidamente se percibe si una vivienda ha sido cuidada.
Una cocina puede estar perfectamente equipada y, sin embargo, parecer mucho más pequeña si las encimeras están llenas de productos, utensilios y pequeños electrodomésticos.
Por eso recomendamos despejar las superficies y dejar únicamente aquello que tenga sentido.
En los baños ocurre algo parecido. Productos de higiene personal, envases, toallas acumuladas y objetos encima del lavabo distraen la atención.
Queremos enseñar el baño, no las pertenencias de quien lo utilizaba anteriormente.
Y, por supuesto, la limpieza es fundamental.
No existe fotografía capaz de compensar una vivienda que transmite falta de cuidado.

Antes de anunciar, también hay que reparar
Preparar una vivienda no consiste únicamente en decoración y presentación.
Antes de realizar el reportaje conviene solucionar aquellas pequeñas cosas que puedan generar una mala impresión.
Una bombilla fundida, una persiana que no funciona correctamente, un tirador suelto, una puerta que roza, un grifo que gotea, una lámpara averiada o una pared que necesita un pequeño retoque pueden parecer cuestiones insignificantes por separado.
El problema aparece cuando se acumulan.
Entonces el interesado puede llevarse la impresión de que la vivienda no ha recibido un mantenimiento adecuado.
Además, preferimos localizar estos problemas antes de la entrada del inquilino. Lo que podemos solucionar tranquilamente antes de entregar la vivienda puede convertirse en una incidencia nada más comenzar el contrato si lo dejamos para después.
Preparar también significa prevenir.
Terrazas y balcones: en El Campello forman parte de la vivienda
En una localidad mediterránea como El Campello, los espacios exteriores tienen una importancia especial.
Una terraza no son simplemente unos metros cuadrados adicionales.
Para muchas personas que vienen desde otras ciudades o países puede convertirse precisamente en uno de los motivos para elegir una vivienda.
Desayunar fuera, disfrutar del clima, leer, cenar por la noche o simplemente disponer de un espacio abierto forma parte de la experiencia de vivir junto al Mediterráneo.
Por eso también prestamos atención a terrazas y balcones.
Retiramos aquello que sobra y recomendamos incorporar aquello que falta cuando resulte conveniente.
Una terraza completamente vacía puede resultar difícil de interpretar en una fotografía. Una pequeña mesa y unas sillas permiten comprender inmediatamente sus dimensiones y posibilidades.
No estamos intentando vender la mesa y las sillas.
Estamos enseñando lo que se puede hacer en esa terraza.

La luz también importa
Una vivienda puede cambiar completamente dependiendo de cómo esté iluminada.
Por eso comprobamos que los puntos de luz funcionen, que las lámparas sean suficientes y que no existan estancias que, especialmente durante determinadas horas del día, resulten excesivamente oscuras.
También intentamos aprovechar al máximo la luz natural.
Persianas levantadas, cortinas correctamente colocadas y ventanas despejadas pueden hacer que una estancia se perciba de manera completamente diferente.
Y cuando la luz natural no es suficiente, una lámpara correctamente situada puede transformar un rincón que antes parecía apagado.
La iluminación no aumenta los metros cuadrados de una vivienda, pero puede cambiar muchísimo la percepción que tenemos de ellos.

Después llega el reportaje fotográfico
Una vez que la vivienda está preparada llega uno de los momentos más importantes: las fotografías.
Actualmente, la primera visita a una vivienda casi siempre se produce a través de una pantalla.
El futuro inquilino puede estar viendo decenas de anuncios desde su teléfono móvil y decidir en pocos segundos cuáles abre y cuáles descarta.
Por eso cuidamos especialmente la perspectiva, la iluminación, el encuadre, el orden de las fotografías y la manera en la que enseñamos cada estancia.
Pero tenemos una máxima muy clara:
Las fotografías deben enseñar la mejor versión de la vivienda, pero deben seguir mostrando la vivienda real.
No creemos que tenga sentido transformar artificialmente una propiedad hasta el punto de que posteriormente el interesado llegue a la visita y encuentre algo diferente.
Una buena fotografía inmobiliaria debe hacer atractiva la realidad, no sustituirla.

Plano y visita virtual: saber qué se va a visitar
Siempre que las características del inmueble lo permiten, complementamos las fotografías con otras herramientas.
El plano permite comprender la distribución de la vivienda y la relación entre las diferentes estancias.
La visita virtual permite recorrerla con mucha más precisión sin necesidad de encontrarse físicamente en ella.
Esto resulta especialmente útil porque una parte de nuestros clientes procede de otras ciudades o países y, en determinados casos, necesita conocer una vivienda antes de poder desplazarse hasta El Campello.
Pero existe otra ventaja muy importante: permite realizar visitas mucho más cualificadas.
Cuando una persona ha visto las fotografías, conoce la distribución y ha recorrido virtualmente el inmueble antes de solicitar una cita, sabe mucho mejor qué va a encontrarse.
Eso ahorra tiempo al propietario, al interesado y a la propia agencia.

Un buen anuncio no consiste en enumerar habitaciones
Después tenemos que explicar la vivienda.
«Dos dormitorios, salón, cocina, baño y terraza».
Eso describe técnicamente un inmueble, pero prácticamente podría servir para cientos de viviendas.
Un buen anuncio debe permitir comprender qué tiene de especial esa propiedad.
Intentamos explicar su distribución, sus puntos fuertes, las características de las estancias y el tipo de estancia para la que puede resultar especialmente adecuada.
Y también hablamos del entorno.
Porque cuando comercializamos una vivienda en El Campello no estamos ofreciendo únicamente cuatro paredes.
Estamos hablando del Mediterráneo, de sus playas y calas, del paseo marítimo, de comercios, supermercados, restaurantes, transporte público y de una localidad que ofrece una determinada forma de vivir.
Para una persona que viene a pasar varios meses aquí, especialmente si procede de otra ciudad o de otro país, todo eso también influye en su decisión.

Cuando todo está preparado, llega el momento de salir al mercado
Solo después de haber realizado todo este trabajo consideramos que la vivienda está preparada para ser publicada.
Porque existe una diferencia importante entre tener una vivienda disponible para alquilar y tenerla preparada para alquilar.
Podemos disponer de una magnífica vivienda, en una buena zona y con una renta adecuada, pero si las habitaciones parecen incompletas, hay demasiados objetos personales, la terraza está desaprovechada, existen pequeños desperfectos o las fotografías no consiguen transmitir correctamente los espacios, estaremos perdiendo parte de su potencial desde el primer día.
Por eso preferimos hacer el trabajo antes.
Primero observamos la vivienda.
Después proponemos al propietario aquello que consideramos conveniente retirar, incorporar, reparar, sustituir o mejorar.
Cuando está preparada realizamos el reportaje fotográfico y, siempre que resulta posible, completamos la presentación con plano y visita virtual.
Finalmente redactamos el anuncio intentando que las imágenes y el texto trabajen juntos: las fotografías enseñan la vivienda y la descripción ayuda a entenderla y a descubrir también su entorno.
Es entonces cuando la vivienda está realmente preparada para salir al mercado.

Conclusión: una vivienda no se publica, se prepara
En Mister Alquiler creemos que una buena comercialización inmobiliaria comienza mucho antes de hacer clic en «publicar anuncio».
Comienza entrando en la vivienda y observándola con otros ojos.
Los del propietario están acostumbrados a verla todos los días. Los nuestros tienen que intentar anticiparse a los de alguien que la descubrirá por primera vez en una pantalla.
Y ahí aparecen detalles que pueden haber pasado inadvertidos durante años.
Puede sobrar un mueble que hace parecer pequeño el salón. Puede faltar una lámpara que dé calidez a un rincón. Puede haber un dormitorio perfectamente válido que parezca incompleto porque no tiene cabecero ni mesitas. O una magnífica terraza cuyo potencial apenas se aprecia porque nunca se ha preparado para enseñarla.
No existe una fórmula idéntica para todas las viviendas.
Hay casas en las que hay que quitar. Hay casas en las que hay que poner. Y hay casas en las que simplemente hay que ordenar, reparar y presentar mejor lo que ya existe.
Nuestra labor consiste en saber distinguirlo y aconsejar al propietario antes de sacar el inmueble al mercado.
Y tampoco creemos que preparar una vivienda signifique disfrazarla.
No queremos crear mediante decoración o fotografía una casa que después el interesado no va a encontrar. Queremos exactamente lo contrario: que la vivienda real enseñe todo el potencial que ya tiene.
Después de más de cuatro décadas trabajando en el sector inmobiliario hemos visto muchas veces cómo pequeños cambios producen diferencias enormes en la percepción de una vivienda.
Una cama correctamente vestida.
Dos mesitas y sus lámparas.
Un cuadro en una pared demasiado vacía.
Una terraza despejada y preparada.
Una bombilla sustituida.
Una fotografía tomada desde el lugar correcto.
Son cosas aparentemente pequeñas. Pero todas juntas construyen la primera impresión.
Y en el mercado inmobiliario actual esa primera impresión se produce, casi siempre, antes de que el futuro inquilino haya puesto un pie dentro de la vivienda.
Por eso, para nosotros, el objetivo no es simplemente conseguir que una vivienda aparezca anunciada cuanto antes.
El objetivo es conseguir que, cuando aparezca, esté preparada para competir en las mejores condiciones posibles.
Porque publicar una vivienda es fácil.
Conseguir que alguien se detenga en ella, la recuerde y quiera visitarla empieza mucho antes.


